Surgen dudas sobre si será más viable estrechar la relación entre países en vez de entre bloques

Tanto Argentina como Brasil iniciaron negociaciones con México para ampliar el vigente acuerdo de complementación económica, y ya se han reunido los ministros de exteriores y de comercio de Mercosur y la Alianza del Pacífico (AP) para estudiar los puntos de convergencia.

Sobre este asunto, cabe preguntarse: ¿Brasil realmente se va a acercar a México olvidando su pretensión de gran potencia regional y va a compartir ese papel predominante? Si Mercosur no funciona todo lo bien que es deseable, y el comercio interno de la AP es muy escaso: ¿resulta viable una convergencia entre los dos bloques? ¿No es más viable, pragmático y rápido estrechar la relación bilateral entre países que entre bloques? Y si se lleva a cabo este acercamiento, para mejorar y multiplicar el comercio entre ambos bloques, habría que comenzar por eliminar burocracia y rebajar aranceles a la vez que potenciar las infraestructuras que requieren plazos más largos y una gran financiación.

Este es el caso concreto de la reciente licitación del túnel Agua Negra, que unirá Argentina y Chile bajo la Cordillera de los Andes. La idea de unir las cuencas mineras de la región chilena de Coquimbo y la provincia argentina de San Juan, con el túnel de Agua Negra, se remonta 20 años atrás y es ahora cuando toma velocidad con la financiación del BID. Argentina, en cuyo territorio se encuentra más del 70% del túnel, ha tenido paralizados decenas de proyectos durante los años de dura crisis y busca ahora reactivar la inversión pública y atraer a las mayores constructoras del mundo, entre las que se encuentran las españolas.

Continuando sobre el acercamiento AP-Mercosur, podemos preguntarnos: ¿hay disposición en Mercosur para abrir sus mercados a la AP? Sí por parte de Uruguay y Paraguay, pero ¿Argentina y Brasil? Estos y otros interrogantes de manera precisa demandan su aclaración en uno u otro sentido por el bien de Mercosur, que inevitablemente debe de avanzar si no desea quedarse anclado.

Así lo entiende el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, quien aseguró en el Foro Invertir en Argentina, realizado con motivo de la visita a España del presidente Mauricio Macri: “Nuestro objetivo y el de Cecilia Malstrom, comisaria de Comercio de la Unión Europea, es terminar 2017 con un acuerdo Mercosur-UE”. Lo ratificó el presidente Macri, asegurando que se encontraba a la espera de las negociaciones finales con la Unión Europea, y que confía que en este año habrá avances significativos en la negociación.

Otra cuestión de alta importancia es que la matriz productiva y la inserción internacional de la Alianza del Pacífico y del Mercosur difieren por cuanto hay una mayor especialización en energía y minería en el caso de Chile, Colombia y Perú, y una mayor especialización en productos en el caso de Argentina y Brasil.

Pero no se trata de un escollo insalvable, ni mucho menos, es la búsqueda de convergencia en la diversidad. Existe una agenda común de trabajo con puntos específicos y muy focalizados en materia de facilitación del comercio, participación empresarial, reglas de acumulación de origen, cooperación aduanera, certificación de origen digital, profundización de acuerdos de cooperación económica vigentes, promoción comercial, desarrollo de pymes, movimiento de personas y declaraciones presidenciales conjuntas.

Todos los miembros de Mercosur y la Alianza del Pacífico suscribieron acuerdos en el marco de Aladi con el objetivo de estrechar los lazos comerciales. Una parte importante del intercambio efectivamente realizado entre los países de ambos bloques ya goza de importantes preferencias comerciales (entre 60% y 70%). Mientras que otra buena parte restante (entre el 17% y el 27%) completaría su proceso de desgravación en los próximos tres años, o bien se beneficiaría de preferencias fijas o cuotas arancelarias.

No se trata entonces de comenzar de cero, sino de retomar el camino transitado. Pero hay, en efecto, que ponerse a recorrer el camino que falta. La situación por la que apuesta América Latina de integración y liberación comercial, frente al proteccionismo y nacionalismo abanderado por Donald Trump, así lo aconseja. No cabe duda de que son tiempos de acción y decisión.

Ramón Casilda Béjar, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles

Fuente: Tribuna Cinco Días, 12 de junio de 2017