¿Estás sentado en la mesa de la oficina? ¿En tu mesa y en tu silla? ¿Leyendo este artículo en tu ordenador? Pues deberías saber que ni es tu mesa, ni tu silla, ni tu ordenador. Claro que son de la empresa, pero es que el hecho de que los uses tú y nadie más que tú no los convierte en tuyos. Es fácil asumir la propiedad o al menos la posesión de ciertos activos e intangibles –como la propia forma de trabajar o el lugar donde se trabaja- como consecuencia de una tradición casi secular respecto a esa forma de trabajar. Pero no solo los bienes materiales e inmateriales van a cambiar, sino también el propio concepto de trabajo. ¿Estar en la oficina 8 horas diarias? Unos días desbordado y otras aburrido, pero siempre en tu mesa, en tu silla, con tu ordenador… ¿esperando qué?

La gente de Uber y la de Amazon, entre otra, ha cambiado las reglas del juego, desde el comercio hasta las relaciones laborales, financieras, sociales,… Estamos viviendo un nuevo orden económico-social en un mundo cambiante y fragmentado al que habremos de acostumbrarnos y adaptarnos, nos guste o no.

La uberizacion va más allá de su propio concepto: no solo será economía colaborativa amplia mediante plataformas tecnológicas sino que constituirá una forma de entender la vida y, desde luego, la forma de trabajar. Eso de ir a la oficina a las ocho, sentarte en tu mesa y encender tu ordenador, tiene los días contados. A la vuelta de la esquina (resta, querido lector, lo que queda hasta 2025) sí será tu ordenador, esta vez de verdad. Tendrás la propiedad de tu ordenador porque habrás perdido el presencialismo en tutrabajo, o al menos de la forma en la que lo realizabas hasta ahora. El teletrabajo -o el trabajo de movilidad o disponibilidad variable si queremos sofisticarlo- presidirá la nueva forma de trabajar. ¿Necesitamos un abogado en la empresa permanentemente? ¿O un director de comunicación? ¿Tendremos un coche en el garaje que apenas usamos porque no podemos acceder al centro urbano a trabajar? ¿Pagaremos por el extra del navegador permanente en el coche para llevarlo encendido sin programar una ruta? ¿Y una póliza de seguro anual, cuando usamos el coche menos de la mitad de los días del año?

Uberizemos el vehículo pero uberizemos también el navegador que nos pusieron de serie en el coche pero que aparentemente no se enciende; y no se enciende porque no vamos a pagar por él mientras no lo utilicemos realmente. Contratemos el servicio de GPS del navegador del coche que el fabricante montó en todos los vehículos (ahorrando significativamente en coste por el volumen) cuando hagamos un viaje o vayamos a un destino que desconocemos. Y pagaremos por ese viaje a ese destino. Y cuando necesitemos un asesor legal –y no siempre el mismo necesariamente- se le contrata para que haga la auditoria legal, la revisión de documentos o el asesoramiento jurídico necesario y puntual; le pagas y hasta la próxima… El seguro no va a ser menos. Pagar 365 días de prima por una cobertura que no utilizamos no parece muy eficiente ni muy justo. ¿Por qué no pagar el seguro por los días que lo vayamos a utilizar, cada vez que lo hagamos?

José Mª Elguero, Director del Servicio de Estudios MARSH y miembro de la Junta Directiva de AGERS,

Fuente: BDS 27 de noviembre de 2017