Según los estudios del Instituto Swiss Re, las catástrofes naturales han incrementado con los años y constituye una llamada de atención directa a la industria de los seguros. Los peligros llamados “secundarios” también protagonizan un papel importante en este sector, son aquellos independientes de pequeño o medio tamaño, o los efectos consecuentes de un peligro primario.

Las pérdidas derivadas de peligros secundarios están aumentando debido a la urbanización, el aumento de la concentración de activos en zonas expuestas a condiciones meteorológicas extremas y el cambio climático.

En 2018, las pérdidas aseguradoras por catástrofes naturales fueron USD 76.000 millones, y más del 60% de las pérdidas se debieron a peligros secundarios. Las pérdidas aseguradas por catástrofes naturales en 2017 y 2018 juntas fueron USD 219 mil millones, la cifra más alta nunca vista para un periodo de dos años.

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