Marsh&Mclennan

Desde Marsh&Mclennan se ha analizado cómo la perspectiva sobre los riesgos en la cadena de suministro impactará en las organizaciones.

Las empresas manufactureras se enfrentan a una serie de riesgos sin precedentes en sus cadenas de suministro en los próximos años, que pueden ocasionar interrupciones en la cadena e incidencias en las entregas, con consecuencias tanto para los fabricantes como para los clientes.

Existen cinco riesgos clave relativos a las cadenas de suministro, especialmente en las industrias manufactureras: escasez de materias primas, regímenes regulatorios más estrictos, conflictos armados, desastres naturales y caídas en sistemas de información y cibercrimen.

Escasez de materias primas

El consumo de materias primas, componentes y productos terminados está aumentando a un ritmo constante, a pesar de que los recursos naturales son limitados. Los esfuerzos en reducir, reutilizar y reciclar materiales a través de la tecnología no son suficientes en relación al aumento del consumo.

Un ejemplo de esta situación son las limitaciones actuales en el suministro de cobre, el cual constituye un componente clave para los motores eléctricos, siendo difícilmente reemplazable por otro material. La escasez de esta materia prima puede ocasionar consecuencias, desde un aumento del coste del producto final hasta la incapacidad de cumplir con la demanda, o incluso provocar conflictos armados.

Regulaciones más estrictas

A nivel mundial, las regulaciones continuarán endureciéndose en el futuro y la aplicación de la normativa en los mercados emergentes ganará impulso. Estas regulaciones, que integran desde reglas y directivas sobre medioambiente hasta medidas de seguridad alimentaria, pueden suponer un gran impacto en la cadena de suministro.

Las acciones gubernamentales también suponen riesgos para la cadena de suministro. Por ejemplo, las sanciones comerciales de EE.UU. y la UE contra Rusia, y viceversa, como reacción a la crisis ucraniana, han interrumpido las cadenas de suministro al igual que ha sucedido con la guerra arancelaria entre EE.UU. y China. El Brexit es otro ejemplo del incremento de la presión que actualmente se ejerce sobre el multilateralismo.

Conflictos armados

El número y la intensidad de los conflictos nacionales e internacionales está aumentando en todo el mundo. Oriente Medio y el norte de África, considerados en su momento como mercados potenciales, hoy en día están afectados por guerras y terrorismo, con efectos desastrosos para la economía. Estos conflictos tienen un impacto negativo en las ventas y, por supuesto, interrumpen el suministro de materias primas y las rutas de transporte.

Las empresas se ven obligadas a invertir en medidas de seguridad, lo que supone un aumento en costes de logística, o incluso retirar su actividad en ciertos países.

Desastres naturales

Debido al cambio climático, el número y la intensidad de los eventos meteorológicos extremos –incluyendo terremotos, huracanes, inundaciones, sequías y tsunamis- está en aumento, una tendencia que probablemente continúe a menos que las empresas y los gobiernos tomen medidas con carácter urgente.

Las cadenas de suministro se verán afectadas, entre otras cosas, por la escasez de productos, especialmente agrícolas. Asimismo, la probabilidad de sufrir daños materiales o destrucción de infraestructuras públicas y privadas en ciertos lugares es cada vez mayor, lo cual provocará mayores interrupciones en las cadenas, en caso de que no existan mecanismos alternativos o de redundancia.

Ciberriesgo

A medida que la economía global está más conectada y es dependiente de la tecnología, también se vuelve más vulnerable a caídas en sistemas de información. Las causas de estas disrupciones abarcan desde fallos técnicos hasta ciberataques. En los últimos meses, las empresas manufactureras han sido atacadas con más frecuencia y severidad que nunca.

Gestión de riesgos

Un sistema de gestión de riesgos eficaz se basa, principalmente, en la prevención, pero también en la gestión de incidentes cuando ocurren. Un sistema eficaz requiere equipos cualificados, procesos bien definidos, roles y responsabilidades bien definidas, así como herramientas adecuadas. Más allá de esto, las funciones de gestión de riesgos deben estar adecuadamente integradas en los procesos operativos y disponer de canales de comunicación hacia los órganos de decisión de la organización y grupos de interés clave, que permitan la actuación rápida y eficaz. Dicha gestión eficaz del riesgo debe seguir cuatro pasos:

1. Identificar la tipología y la localización de los riesgos a lo largo de la cadena de suministro. Generalmente, los riesgos residen en diferentes niveles de la cadena de valor. Los retrasos en entregas de proveedores directos o “Tier-one” son un típico ejemplo de riesgo, sin embargo, las causas de este riesgo pueden subyacer en otras fases previas de la cadena. Por lo tanto, es importante analizarla en su totalidad, comenzando por revisar el maestro de materiales necesarios del producto final. El tantalio es otro ejemplo de componente crítico en motores eléctricos. Sin embargo, una gran parte de su producción proviene de la República Democrática del Congo, que está plagada de grupos rebeldes y enfermedades, que causan importantes riesgos de suministro. Mirar más allá de los términos comerciales puros es clave para comprender las causas fundamentales.

2. Priorizar la identificación de riesgos de acuerdo a su probabilidad e impacto evaluando la relevancia de los puntos críticos de riesgo interno y externo. En muchos casos, una aproximación cualitativa de los riesgos basada en un conjunto de criterios es lo suficientemente precisa como base para la toma de decisiones.

3. Componer una lista de posibles niveles de mitigación. Es importante analizar el impacto y desarrollar escenarios de mitigación de riesgos. Esto define un panorama de riesgos realista con una descripción detallada de las medidas y sus consecuencias financieras. Posteriormente, este panorama debería ser la base para la recomendación de las medidas a tomar.

4. Establecer un marco de control a lo largo del proceso, indicadores (KPIs) y herramientas. Primero, determina reglas, responsabilidades y objetivos. Segundo, establece la lista de KPI para medir el rendimiento. Finalmente, implementa herramientas de vigilancia de riesgos (KRIs – key risk indicators).

Cuando un incidente ocurre, la gestión de riesgos debe actuar pronto

Configura un equipo multidisciplinar formado por representantes de todos los departamentos relevantes según el tipo de crisis, el cual informe de manera rápida y efectiva a la Dirección.

El proceso de gestionar un incidente debe llevarse a cabo con las mismas medidas que la prevención del riesgo: identificación, evaluación, mitigación y monitorización. Es importante poder identificar las causas y la raíz del problema.

Por último, para evitar que se repitan los incidentes, asegúrate de que las causas, las medidas tomadas y su impacto estén bien documentadas.

Las empresas dependen cada vez más de sus cadenas de suministro, cuya gestión requiere conocimiento, análisis, acción y monitorización. El riesgo, como la oportunidad, no es estático, sino que evoluciona constantemente. Comprender esa cualidad y actuar en consecuencia será clave para gestionar las principales amenazas de la cadena de suministro en los próximos años.