Artículo de Miguel Torrecillas Lacave, de QBE para INESE sobre la situación de las aseguradoras en el sector farmacéutico y químico.

Miguel Torrecillas Lacave,

Suscriptor de Daños Materiales de QBE

Como aseguradora de Daños Ma­teriales, englobamos la industria química en tres grandes grupos; la industria quí­mica base, que realiza la transformación de materias primas en otras sustancias fundamental

es para otras industrias; la industria química secundaria, encar­gada de la transformación de los pro­ductos obtenidos por la primera; y la química fina, industria dedicada al I+D y capaz de proporcionar productos muy sofisticados.

Mientras que la producción de sustancias fundamentales se ha mantenido estable durante este periodo de pandemia debido a la capacidad de adaptación y a la diversidad de uso de la materia prima producida, se ha podido observar que la industria química secundaria se ha visto afectada significativamente, sobre todo si su producción está relacionada con resinas y plásticos, pues el sector de la automoción está sufriendo los efectos de la contracción económica. La consecuente falta de demanda y la orientación del cliente hacia la eficiencia de procesos y ahorro de costes, han deteriorado los ratios económicos de la industria. Por su parte, la industria relativa a la química fina, se presenta como la antítesis de la normalidad actual que está viviendo el sector industrial.

Situación en el sector farmacéutico

En relación al sector farmacéutico, estamos viendo cómo algunas compañías llegan a duplicar su facturación, aunque no toda la industria se han visto afectada de igual manera, pues se ha detectado una disminución del consumo de aquellos fármacos no relacionados con la pandemia. Por lo que en términos generales, podemos determinar que las farmacéuticas han experimento un crecimiento, aunque no tan acusado como el sector estrella del momento: los alcoholes.

Este clima repercute negativamente a la asegurabilidad del sector, pues tanto la bonanza y la contracción poseen sus riesgos inherentes que dificultan aún más la disposición de las aseguradoras a suscribirlas. Existe una acción generalizada de aprovechar el momento álgido actual. La dirección que han tomado generalmente ha sido la de aumentar su producción, a veces implementado alguna línea de proceso extra con todo lo que ello conlleva y cuya planificación ha podido ser en cierta medida precipitada, o simplemente se ha actuado sobre el equipo inicial con la intención de incrementar el número de batch diarios realizados.

Elementos a tener en cuenta

Simplificando el argumento, entendemos que la inestabilidad que trae consigo la instalación de nuevas líneas y la contratación de nuevo personal para el aumento de producción son elementos muy a tener en cuenta pues el factor humano tiene gran peso en la concatenación de eventos previos a un gran siniestro.

Por el lado opuesto, en aquella industria química cuya producción se ha visto mermada, se están recurriendo a auditorías de coste, recorte de personal, disminución del beneficio y por ende de inversión en la mejora de equipos y demás factores que hacen más compleja su asegurabilidad.

Aseguradoras y sector químico

Algunas aseguradoras con amplia presencia en el sector químico han decidido dejar de suscribir dichos riesgos y otras han reducido su exposición de forma generalizada. El efecto inmediato de la falta de capacidad ha sido el consecuente incremento necesario en condiciones, que no solamente ha afectado a la tasa trasladada al cliente sino también a las franquicias implementadas en los riesgos, que entendemos, es la manera más acertada de hacer partícipe al propio asegurado de la necesidad de implementar una excelente gestión de su riesgo en esta industria tan sensible a sufrir un siniestro de intensidad.

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