José Luis Lorenzo

Director de Responsabilidad Medioambiental de AIG Iberia

 

El Foro Económico Mundial sitúa en cabeza de su ranking sobre riesgos globales de 2019 a los ambientales, colocándolos como los más preocupantes, por encima de los económicos, tecnológicos y políticos, por su probabilidad e impacto.

Subraya, especialmente, las interconexiones entre los riesgos ambientales y el nivel de salud humana, el crecimiento económico y la seguridad. Algo que, en principio, puede parecer que afecta más a las administraciones públicas y a la propia sociedad que al mundo de la empresa.

Sin embargo, la realidad es que todas las decisiones y regulaciones que dictan los poderes públicos en favor del medio ambiente tienen repercusiones en todo tipo de empresas.

Los datos del Foro Económico Mundial están en consonancia con nuestro último informe europeo sobre Responsabilidad Medioambiental, de 2018, que refleja no solo un aumento de los siniestros medioambientales, sino también de los sectores de actividad afectados por estos.

Cuando nos referimos a siniestros medioambientales, todos recordamos grandes sucesos con amplia repercusión en los medios de comunicación (incendios, derrames de crudo, explosiones en fábricas…). Aunque, en general, se trata de un área con pocos percances, pero de mucha intensidad, es una realidad que no hay empresa que no esté expuesta a un accidente de este tipo y que las pymes los sufren con cierta frecuencia. Como también es cierto que un incidente medioambiental repercute mucho más en quien menor capacidad financiera tenga. Un motivo por el que las pymes son las empresas que más perjuicios sufren en caso de verse afectadas, siempre y cuando no hayan transferido los riesgos a una compañía de seguros.

Entre las normativas adoptadas por los poderes públicos, ha tenido especial incidencia la Ley 26/2007, de 23 de octubre, de Responsabilidad Medioambiental, que traspone la Directiva2004/35/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de abril de 2004, y ha convertido al ‘quien contamina, repara’ en el principio rector de este tipo de siniestros. Se trata de una directiva cuyo germen se encuentra en el desastre provocado por la rotura de una balsa de la empresa Boliden en la localidad sevillana de Aznalcóllar en 1998.

Esa legislación tiene como principal objetivo la prevención y su cambio más importante es la obligatoriedad para el operador de reparar aquellos recursos naturales que ha dañado. Al tiempo que, si hay que llegar a juicio, se tiene que recurrir a la vía administrativa, más lenta, compleja y costosa que la vía civil, que regula los conflictos en los seguros de Responsabilidad Civil General.

Precisamente, se trata de dos pólizas entre las cuales a veces se produce concurrencia en caso de siniestro, por lo que lo más recomendable es tener contratadas ambas con la misma compañía para favorecer su gestión.

Pero, ¿qué debe cubrir un seguro de responsabilidad medioambiental para ser realmente eficaz? Las principales coberturas de estas pólizas son la limpieza del espacio dañado, los daños propios y los daños a terceros, pero es conveniente incluir también la contaminación gradual, los gastos de defensa y las fianzas, pues sus importes, en caso de tener que hacerlos frente, suelen ser muy elevados.

Además, es importante que la aseguradora tenga la flexibilidad necesaria para adecuarse a las necesidades de cada cliente y al mercado de cada país, además de atención 24 horas los 365 días del año.

Volviendo a la Ley 26/2007, es necesario referirnos a la Garantía Financiera Obligatoria, contemplada en esta norma para que las empresas puedan hacer frente a la responsabilidad medioambiental inherente a su actividad y cuya primera fase entró en vigor el 31 de octubre de 2018, la segunda en la misma fecha de 2019 y la tercera lo hará en el mismo mes de 2021.

La legislación ofrece tres modalidades para constituirla: un aval concedido por una entidad financiera, un fondo o reserva técnica y la contratación de un seguro. No obstante, solo esta última opción implica una transferencia real de los riesgos, por lo que realmente es la más cómoda para cualquier empresa.

Por otra parte, es muy importante tanto para la empresa como para la compañía de seguros realizar un buen análisis de riesgos que permita contratar una cobertura adecuada. Así se podrán ajustar correctamente las pólizas a las exposiciones reales. Hay que tener en cuenta que la Administración va a reclamar por el coste o la reparación total del incidente, por lo que lo que no esté cubierto por el seguro tendrá que asumirlo el operador.

Y, en caso de siniestro, es vital actuar con rapidez para evitar que un percance duplique o triplique los costes necesarios para solucionarlo.