El pasado 25 de febrero, José María Elguero, Director del Servicio de Estudios de MARSH ESPAÑA y Miembro de la Junta Directiva de AGERS, publicó una tribuna en el BDS acerca de los taxis y los VTC, explicando la derrota y la poca estrategia que han seguido, en este caso, los taxistas, con pérdidas de más de 200 euros por coche y día. No sólo hablaba de pérdidas económicas, si no también, e incluso más importante, de desprestigio en la imagen de la empresa de taxis. 80.000 nuevos usuarios han descubierto Uber y Cabify.

En España, como concreta el Informe de Competitividad del Foro Económico Mundial (WEF), reside la máxima competencia en servicios, situándonos en el puesto 15 de 140. Es imprescindible que el cliente pueda elegir quién le presta el servicio. Superamos a Francia e Italia en este apartado.

Reproducimos la Tribuna publicada en el BDS el 25 de febrero de 2019 a continuación:

“Dicen los estrategas y tácticos políticos que provocar una guerra o convocar unas elecciones para perderlas no es inteligente. Creo que todos coincidimos en ello.Es verdad que el taxi ha ganado la batalla en Barcelona, punto para ellos. Y los VTC en Madrid, punto para ellos. Pero estos últimos han ganado no solo esta batalla –80.000 nuevos usuarios han descubierto Uber y Cabify– sino que han infligido un duro castigo al taxi en términos de imagen, pérdidas económicas –casi 200 euros por coche y día– y de clientes que no volverán a utilizar el taxi con la frecuencia que lo hacían; otro punto para los VTC. El campo no tiene puertas –tópico muy manido pero muy visual– e intentar ponérselas cuando los lobos son más que los pastores es absurdo.

El Informe de Competitividad del Foro Económico Mundial (WEF)celebrado el pasado mes en Davos ponía de manifiesto, respecto a España, que una de nuestras fortalezas reside en la competencia en servicios, situándonos en el puesto 15 entre 140, con un valor de 5.5 puntos sobre 7, es decir, somos muy competitivos y existe mucha oferta, incluyendo las alternativas de transporte.

El cliente puede elegir quien debe prestarle el servicio entre un amplio catálogo de proveedores. Superamos a Francia e Italia en este apartado. La realidad es que el mundo está cambiando hacia la multiconceptualidad y la forma en la que accedemos a bienes y servicios también. Las nuevas tecnologías, la multiconectividad, las apps de todo y para todo, la nueva movilidad urbana, el pago por uso y otras alternativas, han diseñado un escenario de mercado muy diferente al que teníamos hace una década, y deberemos nos a los avances que vendrán. Los sistemas de prestación de servicios tradicionales habrán de coexistir sin que tenga que desaparecer necesariamente ninguno de ellos, pero sí requerirán adaptaciones.

También en línea con ello, el Informe de Riesgos Globales del WEF señala que no hay lugar para la nostalgia (no room for nostalgia) y que esta es una respuesta inadecuada para los riesgos y problemas actuales. Refugiarse en el pasado es garantía de fracaso en el futuro.
Hablando del futuro, este será también diferente para el trabajo. Por primera vez se admite que la robótica y la inteligencia artificial destruirán más trabajos de los que crearán. El coche autónomo –que no Uber ni Cabify– podría desbancar a los conductores profesionales tal como los conocemos, aunque para ello habrán de transcurrir todavía bastantes años.

En este mundo multiconceptual habremos de convivir todos y hemos de aceptar que las reglas del juego cambian constantemente, cada vez en menos tiempo. Se acabaron las exclusivas, las reservas de actividad, la falta de competencia y las opciones únicas. Lo que queda es adaptarse, porque el mundo no se va a adaptar a nosotros. Todo un reto.”