Beazley ha publicado su Informe global 2025 sobre Riesgos Geopolíticos, Económicos y Resiliencia, que refleja una creciente inquietud entre las empresas ante un entorno internacional caracterizado por tensiones geopolíticas, riesgos macroeconómicos y cadenas de suministro vulnerables. La firma de seguros especializados subraya que la convergencia de factores estructurales está complicando la planificación corporativa y obligando a las compañías a redefinir sus criterios de gestión del riesgo.
Según el estudio, una mayoría significativa de los líderes empresariales anticipa que la actividad de sus organizaciones se verá afectada por la evolución geopolítica. A nivel global, el 88 % de los encuestados considera que su capacidad para operar con rentabilidad se verá influida por la geopolítica, frente al 69 % registrado a comienzos de año. Asimismo, el 83 % reconoce que la incertidumbre geopolítica y económica ya limita los ingresos o el crecimiento previsto.
En el caso de España, los datos reflejan una inquietud aún más marcada. El 84 % de los líderes empresariales españoles cree que la incertidumbre geopolítica global limitará el crecimiento durante 2025, frente al 71 % registrado a comienzos del año. Además, el 91 % teme que la inestabilidad política afecte directamente a la rentabilidad de sus negocios, mientras que el 89 % prevé realizar modificaciones en sus cadenas de suministro debido a tensiones internacionales. Entre las medidas que se contemplan, un 33 % planea revisar la seguridad de sus operaciones internacionales, confirmando que los riesgos geopolíticos ya no se perciben como amenazas lejanas, sino como factores que impactan en la operativa diaria.
El análisis subraya que cambios en la estructura del comercio global, la fragmentación de las cadenas de suministro y el auge del proteccionismo constituyen vectores clave de tensión. El 87 % de las compañías a nivel global tiene previsto ajustar proveedores o localizar cadenas de suministro, frente al 75 % que lo había manifestado a comienzos del año. Solo el 32 % de las juntas directivas prioriza actualmente la seguridad en el extranjero, frente al 23 % en enero, señalando un cambio sustancial en las agendas estratégicas. Esta tendencia refleja la necesidad creciente de considerar la interrelación entre riesgo operativo, geopolítico y de negocio, y no únicamente los factores financieros tradicionales.
El informe identifica tres focos de atención para las compañías: la fragmentación geoeconómica y la rivalidad entre grandes potencias, que alteran el orden global y elevan la probabilidad de disrupciones políticas o comerciales; los costes derivados de estas tensiones, que ya se materializan en ingresos, crecimiento y estructuración de la oferta; y la necesidad de adoptar una visión de resiliencia estratégica que permita anticipar y adaptarse rápidamente a los cambios.
A pesar de este escenario complejo, el informe señala que aquellas empresas que integran esta visión proactiva y transversal del riesgo muestran mayor capacidad para capturar oportunidades emergentes, por ejemplo, en tecnología, energías limpias o mercados globales de expansión. No obstante, Beazley advierte que muchas organizaciones todavía carecen de los recursos humanos, técnicos o financieros necesarios para abordar este nuevo contexto de manera adecuada.
Desde la perspectiva de la gerencia de riesgos y seguros, la lectura del informe es clara: la incertidumbre geopolítica y económica ha pasado de ser un factor marginal a formar parte del núcleo de la toma de decisiones estratégicas. Los profesionales del riesgo deben prestar especial atención a los riesgos de interrupción operativa, inversión, reputación y continuidad de negocio, todos ellos reforzados por el entorno global.
Por su parte, las aseguradoras especializadas y las áreas de suscripción de riesgos deben anticipar que los siniestros vinculados a disrupciones geopolíticas, económicas o de suministro pueden derivar en contingencias complejas, con múltiples ramificaciones y efectos sistémicos. Esto exige revisar condiciones de cobertura, prever escenarios de estrés y colaborar estrechamente con los clientes en el diseño de planes de mitigación robustos.
En conclusión, el informe de Beazley evidencia que la interacción entre factores geopolíticos y económicos se ha consolidado como un elemento estructural de la gestión del riesgo corporativo en 2025. Para las organizaciones, la clave no reside únicamente en gestionar lo conocido, sino en desarrollar estructuras de anticipación y adaptación que les permitan navegar en un entorno cada vez más incierto, fortaleciendo al mismo tiempo la resiliencia y la capacidad de crecimiento.
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