La expansión global de los centros de datos está transformando la economía digital y, al mismo tiempo, redefiniendo el mapa de riesgos para empresas, aseguradoras y administraciones. Según el informe “The Data Center Construction Boom”, publicado por Allianz Commercial, el fuerte impulso de la inteligencia artificial y de la computación en la nube ha disparado la necesidad de nuevas infraestructuras capaces de alojar la enorme potencia de cálculo que requieren estas tecnologías. Las previsiones reflejan que el gasto mundial en centros de datos podría alcanzar los 7 billones de dólares en 2030, con Estados Unidos y China liderando el crecimiento, mientras que Europa experimenta un notable aumento del 43% anual en proyectos en desarrollo, con Londres y Dublín como principales mercados.
El ritmo de construcción de estas instalaciones está alcanzando una escala inédita. Los proyectos más grandes superan ya los 20.000 millones de dólares y requieren una capacidad de coordinación técnica y logística extraordinaria, llegando a movilizar a decenas de miles de trabajadores y una cadena de suministro que incluye equipamiento de alto rendimiento, componentes personalizados y sistemas avanzados de energía y refrigeración. Allianz Commercial advierte de que cualquier incidencia en la planificación, en la gestión de materiales o en los procesos de instalación puede generar retrasos costosos o pérdidas de considerable magnitud.
El informe subraya que este crecimiento acelerado está modificando de forma profunda el perfil de riesgo de estas infraestructuras. La demanda energética es uno de los retos más significativos: se estima que el consumo eléctrico de los centros de datos más que se duplicará para 2030, hasta alcanzar los 945 TWh, una cifra similar al consumo actual de todo Japón. Buena parte de este incremento procede de las cargas de trabajo de IA, que requieren hardware más denso, sistemas de refrigeración más potentes y una disponibilidad eléctrica constante, lo que eleva la vulnerabilidad frente a interrupciones de la red y fallos de suministro. Para reducir la dependencia de la red eléctrica, los operadores están recurriendo a soluciones de generación propia, incluyendo energías renovables, gas e incluso el estudio de pequeños reactores nucleares. Estos movimientos responden también a los largos tiempos de espera para conectarse a la red, que en países como Reino Unido o Alemania pueden alcanzar entre 7 y 15 años.
Junto a la energía, el informe pone el foco en el impacto ambiental y climático. Un centro de datos de gran tamaño puede consumir hasta 19 millones de litros de agua diarios, equivalente al uso de una ciudad de 50.000 habitantes, una cifra que aumentará conforme crezcan las necesidades de refrigeración. El incremento de las temperaturas globales añade un riesgo adicional para más de la mitad de los centros de datos del mundo, que dependen de condiciones térmicas estables para funcionar sin interrupciones. A esto se suma el riesgo de incendios, especialmente por el uso extendido de baterías de ion litio. Estos factores contribuyen a un aumento significativo de los costes de construcción y de las primas de seguro asociadas.
El estudio también destaca el creciente peso de los factores regulatorios y sociales. En Europa, la Directiva de Eficiencia Energética exige desde 2024 que los centros de datos de mayor tamaño reporten métricas clave de consumo y sostenibilidad, y a partir de 2026 deberán implantar sistemas avanzados de gestión energética y medidas para reutilizar el calor. Ciudades como Dublín y Fráncfort ya limitan nuevos permisos para preservar la estabilidad de sus redes. En paralelo, en países como Estados Unidos, Irlanda o Reino Unido se han intensificado las objeciones de comunidades locales, preocupadas por el consumo de recursos, el impacto ambiental y el efecto sobre los precios de la electricidad; en Irlanda, por ejemplo, los centros de datos consumen más electricidad que todos los hogares urbanos del país. En varios casos, las autoridades han llegado a frenar proyectos ante la presión social o por dudas sobre su sostenibilidad a largo plazo.
En este contexto, Allianz Commercial subraya que la complejidad de estas infraestructuras exige soluciones de seguro altamente especializadas. Los centros de datos requieren pólizas específicas para cubrir riesgos como daños materiales, interrupciones del negocio, transporte de equipos críticos, responsabilidad profesional y riesgos medioambientales, además de programas de consultoría de riesgos que acompañen tanto la fase de construcción como el inicio de operaciones. Los expertos de la compañía destacan que los equipos de suscripción deben dominar tanto los aspectos estructurales del edificio como los requerimientos del equipamiento técnico, para garantizar que la cobertura responda ante todos los escenarios posibles.
El informe concluye que no hay señales de que el crecimiento de los centros de datos esté llegando a su límite, aunque no descarta un posible frenazo si los costes, la presión energética o la velocidad de avance tecnológico superan la capacidad de adaptación de la industria. Algunos analistas citados advierten incluso de un riesgo de inversión excesiva en un entorno donde la demanda futura depende de desarrollos tecnológicos difíciles de prever, especialmente en el ámbito de la IA.
Con esta publicación, Allianz Commercial aporta un análisis exhaustivo sobre uno de los sectores más dinámicos de la economía actual y destaca la importancia creciente de la gestión de riesgos y de soluciones aseguradoras adaptadas a un entorno de transformación acelerada.
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