La última Encuesta de Opinión Ejecutiva del Foro Económico Mundial, con el apoyo del grupo Zurich Insurance y Marsh McLennan, revela una transformación profunda en la percepción de los riesgos corporativos a nivel global, situando a las preocupaciones relativas al bienestar de la salud y a los riesgos tecnológicos en el centro de la agenda de aseguradoras y corredores, desplazando incluso a fenómenos tradicionales como los desastres climáticos entre los principales factores de incertidumbre para los próximos dos años. Este cambio, reflejo de una nueva “orden global de riesgos”, está marcando un punto de inflexión en la forma en que el sector entiende y gestiona sus prioridades estratégicas frente a un entorno de amenazas cada vez más complejas e interconectadas.
Según el análisis del Foro Económico Mundial, que recoge las respuestas de más de 10.000 ejecutivos de los países del G20, aspectos como las brechas en los sistemas de protección social, la desinformación impulsada por inteligencia artificial y los impactos adversos de tecnologías emergentes han escalado posiciones en los mapas de riesgo corporativo, hasta entrar por primera vez en los cinco principales riesgos a corto plazo. Curiosamente, fenómenos como el clima extremo —hasta ahora una preocupación dominante— han descendido en ese ranking, lo que subraya la reordenación de prioridades en las cúpulas empresariales globales.
Para el sector asegurador y de corredores, estas conclusiones no representan un mero ejercicio académico: implican un rediseño de modelos de negocio, de productos y de enfoques de gestión de riesgo. David Wainwright, director de riesgos de Zurich Australia y Nueva Zelanda, señaló que el auge de las preocupaciones sobre salud y bienestar no sorprende a la compañía, pues ya se observa en sus propios datos de siniestralidad. En su opinión, el deterioro de indicadores de salud —incluyendo tasas crecientes de enfermedad, problemas de salud mental y condiciones musculoesqueléticas— está dejando de ser un tema relegado a programas de bienestar corporativo para convertirse en un riesgo estructural que incide de manera directa en la productividad y en la experiencia de reclamaciones de los portafolios de vida y discapacidad.
Este enfoque renovado obliga a corredores y aseguradoras a repensar sus propuestas de valor. El riesgo sanitario ya no puede verse exclusivamente a través de prismas de cobertura de beneficios; emerge como un factor que afecta a la economía real, a la estabilidad de las fuerzas laborales y a la demanda de soluciones de seguro más integrales. En este contexto, la resiliencia y la prevención se convierten en elementos centrales de la conversación con los clientes, impulsando estrategias que van más allá de la fijación de primas y se adentran en la mitigación del riesgo social y empresarial.
De forma paralela, los riesgos tecnológicos —especialmente los asociados a la inteligencia artificial, la desinformación y la disrupción digital— han escalado su prominencia hasta posicionarse como amenazas concretas y no meras abstracciones futuras. Esta transición se traduce en desafíos tangibles para el sector en múltiples líneas de negocio: desde la responsabilidad profesional y la exposición de directores y ejecutivos hasta los riesgos de interrupción operativa vinculados a fallas tecnológicas o ataques sofisticados. El resultado es una creciente demanda de asesoría que permita a las compañías entender, cuantificar y transferir estos riesgos, en un mercado donde los términos, las capacidades y las exclusiones están evolucionando rápidamente
La interconexión entre los riesgos de salud, sociales y tecnológicos plantea una complejidad que supera los enfoques tradicionales por silos. A juicio de expertos consultados, esta realidad exige soluciones más holísticas y colaborativas, donde corredores actúan como conectores de conocimiento entre sistemas de salud, reguladores y aseguradoras, y donde la prevención y la gestión integral del riesgo pasan a ser pilares estratégicos del sector. En definitiva, la “nueva orden global de riesgos” está redefiniendo qué significa proteger a las empresas y a la sociedad en un mundo donde las fronteras entre lo físico, lo tecnológico y lo social se desdibujan cada vez más.
