La adopción progresiva de la inteligencia artificial (IA) está transformando el perfil de riesgos de la economía y, con ello, el mapa de la demanda aseguradora. Según un reciente análisis del Swiss Re Institute, este proceso no se traducirá necesariamente en un aumento estructural del volumen global de primas, sino en una redistribución de la demanda entre ramos y sectores.
El informe apunta a que la IA amplía el perímetro de lo asegurable al impulsar nuevas inversiones intensivas en capital, como los centros de datos o las infraestructuras energéticas asociadas a su funcionamiento. Al mismo tiempo, el despliegue de esta tecnología incrementa determinadas exposiciones, especialmente en ámbitos como la responsabilidad civil, la ciberseguridad y la interrupción de negocio no física. En este escenario, Swiss Re identifica un aumento inicial de la demanda en ramos como ingeniería y construcción, así como en seguros de responsabilidad frente a terceros y crédito comercial.
No obstante, el instituto subraya que este efecto positivo tendría un alcance limitado en el tiempo. A medio y largo plazo, la disrupción tecnológica vinculada a la IA puede reducir la dependencia de activos físicos y de mano de obra en algunos sectores, lo que conllevaría una menor base de riesgos asegurables en determinadas líneas tradicionales. El resultado sería un desplazamiento de primas entre ramos, con cambios en el peso relativo de las distintas coberturas, sin que ello implique necesariamente una expansión sostenida del mercado asegurador en su conjunto.
Desde el punto de vista de la adopción interna, el análisis señala que las entidades de No Vida están incorporando la IA con mayor intensidad en procesos como la suscripción y la gestión de siniestros. En los segmentos de Vida y Salud, en cambio, su uso se concentra principalmente en actividades de distribución y operaciones. Pese a estos avances, menos del 5% de las aseguradoras analizadas ha comunicado hasta ahora un impacto financiero concreto derivado de la aplicación de la IA, lo que indica que los casos de uso actuales siguen siendo mayoritariamente incrementales.
El informe también advierte de los retos que este nuevo entorno plantea para la rentabilidad técnica. La IA puede amplificar riesgos ya existentes —como el fraude o los ciberataques, incluidos los asociados a deepfakes— y generar otros nuevos, como los derivados de sesgos algorítmicos o de la concentración en grandes proveedores tecnológicos. Asimismo, la complejidad de los escenarios de siniestros y de acumulación de riesgos puede incrementarse.
Aunque la automatización asociada a la IA ofrece potenciales mejoras de eficiencia y reducción de costes, Swiss Re Institute señala que la presión competitiva podría trasladar estos beneficios a los clientes. En este contexto, el informe subraya la importancia de una gestión activa del riesgo y de la adaptación continua de los modelos de negocio aseguradores ante un entorno tecnológico en rápida evolución.
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