Coface ha presentado sus perspectivas económicas para 2026, un ejercicio que estará marcado por una moderación del crecimiento global y por la continuidad de las tensiones geopolíticas y comerciales que vienen condicionando la evolución de la economía internacional.
Según el análisis de la compañía, tras un 2025 especialmente disruptivo —caracterizado por la aceleración en la implantación de aranceles en Estados Unidos tras la llegada de Donald Trump a la presidencia y por un aumento de la fragmentación internacional—, el crecimiento económico mundial se situará en una horquilla de entre el 2,4% y el 2,5%. Esta cifra se encuentra por debajo del ritmo estimado para 2025 y refleja un entorno de mayor incertidumbre y menor dinamismo económico.
El informe ofrece una lectura desigual por regiones. En Estados Unidos, el crecimiento se mantendría ligeramente por debajo del 2%, apoyado en fuertes inversiones en inteligencia artificial y tecnología. En Europa, la expansión económica apenas alcanzaría el 1%, en niveles similares a los del año anterior. Dentro del continente, Alemania podría aproximarse al 1%, mientras que Francia se situaría en torno al 0,6%.
En cuanto a Asia, China continuaría registrando una desaceleración orgánica de su crecimiento, mientras que India mantendría un mayor dinamismo económico, sustentado en su demanda interna y en una menor exposición a los aranceles estadounidenses.
Aumento moderado de las insolvencias
En este contexto de crecimiento contenido, Coface estima que las insolvencias empresariales aumentarán entre un 3% y un 4% en 2026. Aunque este repunte sería inferior al previsto para el cierre de 2025, situado entre el 6% y el 7%, el dato confirma la persistencia de un entorno de fragilidad para determinados sectores.
El análisis señala que actividades como la construcción y la hostelería y restauración continúan mostrando una mayor vulnerabilidad. Asimismo, se observa un incremento de las insolvencias entre empresas de tamaño medio y un proceso progresivo de desaparición de las denominadas compañías “zombi”, que habían sido sostenidas artificialmente tras la pandemia.
El informe advierte además de los desafíos competitivos que afronta Europa, intensificados por la presión deflacionaria derivada del dumping procedente de China en sectores considerados estratégicos, como los vehículos eléctricos o los bienes de equipo. Este fenómeno se ve impulsado por la sobrecapacidad de la industria china y por los aranceles impuestos por Estados Unidos, que están desviando parte de esta producción hacia el mercado europeo.
En conjunto, las perspectivas de Coface para 2026 dibujan un escenario de crecimiento limitado, mayor fragmentación económica y riesgos persistentes para la solvencia empresarial, lo que refuerza la importancia de una gestión prudente del riesgo en un entorno global cada vez más complejo.
