El inicio de 2026 presenta al sector asegurador en un punto de inflexión marcado por la continuidad de un mercado blando y condiciones estables, según el último análisis de Willis Towers Watson (WTW). Este contexto —que se extiende desde finales de 2025— ofrece una oportunidad relevante para compradores institucionales y corporativos que buscan optimizar coberturas, ampliar límites y ajustar carteras en un entorno competitivo y flexible.
Durante los últimos trimestres, las tarifas de prima han mantenido una tendencia descendente, con una caída media global de alrededor del 4 %, reflejo de la intensa competencia entre aseguradoras y de una capacidad aseguradora abundante tras siete años de mercados duros. Esta dinámica se observa tanto en España como en el resto de Europa, aunque con matices según las líneas de negocio.
En ramos como daños materiales, las primas han mostrado ajustes a la baja incluso frente a pérdidas por catástrofes naturales, mientras que en responsabilidad civil los incrementos han sido moderados y en ciberriesgos persisten reducciones de precio pese al alza de siniestros relacionados con tecnologías emergentes. En el caso de las pólizas para administradores y directivos (D&O), la caída de primas continúa impulsada por el exceso de capacidad, aunque podrían observarse signos de estabilización.
Este escenario competitivo y de baja presión en precios no debe interpretarse como garantía de permanencia automática. Las incertidumbres macroeconómicas, las tensiones geopolíticas y la posibilidad de eventos catastróficos o perturbaciones financieras mantienen un grado de volatilidad que exige vigilancia y un enfoque proactivo en la gestión de riesgos.
En este contexto, los expertos de WTW subrayan tres palancas clave para afrontar con éxito las renovaciones y negociaciones:
- Gestión activa de riesgos, aplicando medidas preventivas y compromisos de mejora continuos.
- Datos completos y de alta calidad para facilitar análisis precisos de perfil de riesgo.
- Planificación con tiempo, lo que permite una negociación más informada y condiciones más eficaces con las aseguradoras.
En este contexto, el ejercicio 2026 se configura como una etapa especialmente relevante para la planificación de los programas de seguros, en la que la estabilidad de precios y la amplia capacidad del mercado permiten revisar estructuras de cobertura, límites y condiciones con mayor margen de maniobra. La anticipación, el análisis técnico del riesgo y el diálogo con el mercado asegurador se consolidan como elementos clave para aprovechar este entorno favorable.
