AXA Research Fund ha reunido en un informe los trabajos de 20 expertos procedentes de medios académicos, gubernamentales y de organizaciones internacionales para arrojar un poco de luz sobre el diseño y creación de la resiliencia informática para hacer frente a un desafío a la guerra cibernética. Entre ellos están los españoles David Ríos, catedrático AXA de análisis de riesgos adversarios en el ICMAT (CSIC) y miembro de la Real Academia de Ciencias Española; y Antonio Acín, profesor de investigación de ICREA en el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO).
Josep Alfonso, director de Comunicación, Responsabilidad Corporativa y Relaciones Institucionales de AXA, afirma que “Si en los primeros meses de 2020, con el inicio de la pandemia mundial, los ataques informáticos en EE. UU. aumentaron un 300% y el envío de correos maliciosos en todo el mundo lo hizo un 70%, todo apunta a que la invasión de Ucrania por parte de Rusia y la escalada militar que se está viviendo, catapulte a los ciberataques al primer plano de contienda bélica”.
La crisis sanitaria ha traído unos cambios en los hábitos de vida que persistirán en el tiempo, como el trabajo en remoto, las actividades de compras y gestiones bancarias online, o las consultas médicas digitales. También abre la puerta a un espacio hacia lo desconocido, lleno de desafíos y amenazas de una naturaleza ignota y en constante evolución.
Además del aumento del número de ciberataques, cada año se observa un cambio sustancial: se ha pasado de la sustracción de datos personales, a ataques contra infraestructuras críticas, como redes de distribución, reservas hídricas y hasta sistemas sanitarios. Y los daños producidos por los delitos informáticos crecen también a un ritmo vertiginoso.
Las empresas y organizaciones se ven obligadas a hacer frente simultáneamente a una variedad de situaciones de alerta, la detección de vulnerabilidades, la aplicación de medidas de seguridad en una diversidad de sistemas y puntos terminales, y a una evaluación con mayor exactitud y en tiempo real de los datos referentes a posibles amenazas. Dada la complejidad de estas tareas, tanto empresas como organizaciones están cambiando su posición en materia de seguridad, de una actitud defensiva a un enfoque más realista y resiliente.
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