El informe 2024 Client Trends Report de Aon ofrece una visión integral sobre los desafíos y tendencias en el comercio global, marcados por la interacción entre factores económicos, geopolíticos y climáticos. En 2023, se introdujeron más de 3,000 restricciones comerciales, un aumento significativo frente a las 650 registradas en 2017. Este entorno desafiante, combinado con fluctuaciones monetarias, inflación y la escasez de personal calificado, está transformando la dinámica del comercio internacional.
A medida que las regulaciones ambientales ganan protagonismo, las empresas enfrentan presiones para reducir sus emisiones de carbono, como lo exige la normativa marítima de 2020 que obliga a disminuir las emisiones de azufre en un 85%. Aunque estas iniciativas son cruciales para abordar la crisis climática, los combustibles más limpios resultan hasta un 25% más costosos, impactando directamente en los márgenes de las empresas. Además, los riesgos de reputación vinculados al cumplimiento ambiental son cada vez más relevantes, según destaca Ladd Muzzy, líder global en Riesgos de Reputación.
En el ámbito de la gestión de la cadena de suministro, Aon subraya la importancia de abordar riesgos complejos relacionados con ubicaciones de proveedores, corrupción y tensiones políticas. Eventos recientes, como el aumento de costos en el transporte marítimo debido a desvíos en el Canal de Suez, han ejemplificado los desafíos geopolíticos y sus efectos en el comercio. Según Richard Waterer, líder en Consultoría de Riesgos Globales, estos problemas están redefiniendo las rutas comerciales y generando tensiones en los mercados internacionales.
El informe también resalta cómo las fusiones y adquisiciones (M&A) están moldeando el panorama comercial, con un renovado optimismo tras un periodo de volatilidad económica. Aunque los niveles de actividad se redujeron un 11% en la primera mitad de 2023, el interés por inversiones sostenibles y tecnologías digitales sigue creciendo. La integración de prácticas ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) se ha convertido en un imperativo estratégico para las empresas que buscan atraer inversores y consumidores, a la vez que cumplen con normativas más estrictas.
