El último informe de Howden, Rebooting Growth, sitúa al mercado del ciberseguro en un punto de inflexión. Tras una década de crecimiento acelerado, la caída de tarifas y un estancamiento en la expansión de las exposiciones han ralentizado el ritmo. Sin embargo, el estudio concluye que la próxima etapa vendrá marcada por la apertura de nuevos mercados, especialmente en Europa, donde la penetración sigue siendo baja y la oportunidad de crecimiento es enorme.
Un mercado en transición
Desde 2022, las primas globales han dejado de crecer al ritmo de años anteriores, con reducciones de tarifas que alcanzan el 22% respecto al pico de 2022. Pese a ello, la rentabilidad se mantiene sólida: las aseguradoras han obtenido cerca de 9.000 millones de dólares en beneficios de suscripción entre 2022 y 2024, con ratios combinados cercanos al 70%.
Este contexto genera una ventana de oportunidad para las empresas: hoy es posible acceder a coberturas más amplias y en condiciones económicas más favorables que en los últimos años.
Europa: un potencial sin explotar
El informe centra gran parte de su análisis en Europa, donde el impacto económico de los ciberataques en Francia, Alemania, Italia y España durante 2020-2025 se estima en 307.000 millones de euros. Aun así, la penetración del seguro cibernético en estos mercados apenas supera el 25%, muy por debajo de la media del Reino Unido (39%).
Los datos de la encuesta a más de 1.200 responsables de TI revelan que:
- El 49% de las empresas sufrió al menos un ataque en los últimos cinco años.
- El 69% de los directivos reconoce el ciber riesgo como una de las principales amenazas.
- Las compañías con seguros cibernéticos no solo reducen costes tras un incidente, sino que también acceden a servicios de respuesta, legales y forenses que fortalecen su resiliencia.
Un retorno tangible de la inversión
Uno de los hallazgos más llamativos es la cuantificación del retorno de inversión del ciberseguro. Para una empresa con ingresos de 500 millones de euros, contar con esta protección puede suponer un ahorro de 16 millones de euros en una década, equivalente a un 19% de rentabilidad.
Además, la póliza no se limita a cubrir pérdidas económicas: impulsa la adopción de buenas prácticas de ciberseguridad, fomenta la gobernanza y facilita el cumplimiento normativo.
El reto: educar y acompañar
El estudio también identifica una barrera clave: el 45% de las compañías europeas aún no perciben la necesidad de contratar un seguro cibernético. Esto refleja un reto para corredores y aseguradoras: educar al mercado, demostrar que la cobertura puede ser incluso autofinanciada por los ahorros que genera, y simplificar la experiencia de contratación.
Conclusión
El ciberseguro no es solo un mecanismo de protección financiera, sino un habilitador estratégico de resiliencia en un contexto de amenazas crecientes. Europa tiene ante sí una oportunidad decisiva: cerrar la brecha de protección y acelerar la madurez del mercado. Para las empresas, ahora es el momento de dar el paso, aprovechar las condiciones favorables y reforzar su seguridad frente a uno de los riesgos más críticos de la era digital.
