El entorno global de riesgos continúa evolucionando hacia un escenario marcado por la volatilidad, la fragmentación geopolítica y el incremento de amenazas complejas que afectan directamente a las organizaciones y a su capacidad de operar con normalidad. Así lo refleja el informe Crisis Management Annual Review 2026, elaborado por WTW, que analiza las principales tendencias en materia de seguridad, crisis y resiliencia empresarial a partir de incidentes registrados durante 2025 y su proyección para el próximo año.
El informe identifica 2025 como un año definido por la convergencia de conflictos geopolíticos, tensiones económicas y movilización social, factores que han contribuido a un aumento de la incertidumbre global. Entre las principales tendencias destacan la intensificación de conflictos internacionales, el incremento de incidentes con agresores activos, la evolución de los riesgos de secuestro y extorsión, el aumento de protestas impulsadas por movimientos sociales y el crecimiento de las actividades de guerra híbrida, incluyendo sabotajes, intrusiones con drones y campañas de desinformación dirigidas a infraestructuras críticas.
Durante 2025, los equipos especializados en gestión de crisis asistieron a un número creciente de organizaciones ante incidentes que incluyeron amenazas directas, evacuaciones políticas, secuestros, extorsiones, emergencias médicas y detenciones arbitrarias. En términos globales, el número de clientes asistidos aumentó un 10 % respecto al año anterior, reflejando la persistencia de un entorno de riesgo elevado y en constante transformación.
El análisis por regiones muestra que África Subsahariana concentró el mayor número de incidentes por tercer año consecutivo, representando más de una cuarta parte de las notificaciones totales, impulsadas por conflictos, criminalidad y brotes de enfermedades. América del Norte registró también un aumento significativo, con Estados Unidos como principal origen de solicitudes de asistencia, mientras que Europa y Asia Pacífico presentaron una menor frecuencia relativa de incidentes.
En cuanto a la tipología de los eventos, las amenazas representaron el 37 % del total de incidentes gestionados, convirtiéndose en la categoría más frecuente, seguidas por repatriaciones políticas (19 %) y secuestros (15 %). El aumento de amenazas se vinculó especialmente a incidentes con agresores activos y a un contexto de creciente polarización política, que ha incrementado la exposición de organizaciones y empleados a riesgos de violencia dirigida.
El informe también pone de relieve la persistencia del riesgo de secuestro, especialmente en América Latina, donde los grupos criminales continúan utilizando esta práctica como fuente de financiación. En 2025, los índices regionales de secuestro aumentaron un 33,3 % en el tercer trimestre, con México y Colombia como principales focos, seguidos por Brasil y Ecuador. Además, se observa un incremento de modalidades como el secuestro exprés y el secuestro virtual, impulsadas por el uso de inteligencia artificial, redes sociales y técnicas de suplantación digital para facilitar extorsiones.
Paralelamente, el informe destaca el aumento de la inestabilidad social y política, con protestas masivas motivadas por factores como las políticas migratorias, la situación económica o las tensiones geopolíticas. Aunque muchas de estas movilizaciones han sido pacíficas, su magnitud ha generado disrupciones significativas en el transporte, la actividad empresarial y la seguridad operativa de las organizaciones.
De cara a 2026, el estudio anticipa un entorno caracterizado por la continuidad de la fragmentación geopolítica, el aumento de la conflictividad social y la evolución de amenazas cada vez más adaptativas. En este contexto, las organizaciones deberán reforzar sus estrategias de resiliencia, mejorar sus capacidades de inteligencia y gestión de riesgos, y fortalecer sus planes de respuesta ante crisis para garantizar la continuidad operativa y la protección de sus empleados y activos.
El informe concluye que la creciente complejidad del entorno global exige a las organizaciones adoptar un enfoque proactivo e integral en la gestión de riesgos, basado en la anticipación, la preparación y la capacidad de adaptación ante escenarios de incertidumbre creciente.
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