La confianza se consolida como un factor crítico para que la inteligencia artificial genere valor real y sostenible en las organizaciones. Así lo revela el informe global Data and AI Impact Report: The Trust Imperative, elaborado por SAS y IDC, que pone de manifiesto una brecha significativa entre la confianza que las organizaciones depositan en la inteligencia artificial y el grado real de desarrollo de prácticas que garanticen su fiabilidad, transparencia y gobernanza.
Según el estudio, el 78 % de las organizaciones afirma confiar plenamente en la inteligencia artificial, pero solo el 40 % ha realizado inversiones suficientes para asegurar sistemas verdaderamente confiables mediante mecanismos de gobernanza, explicabilidad y salvaguardas éticas. Esta discrepancia, denominada “dilema de la confianza”, afecta al 46 % de las organizaciones a nivel global y representa una barrera significativa para maximizar el retorno de las inversiones en inteligencia artificial. El informe subraya que esta falta de alineación entre confianza percibida y confianza real limita el potencial transformador de la tecnología y reduce el impacto empresarial de su adopción.
La confianza no solo es una cuestión tecnológica o ética, sino también un factor directamente vinculado al rendimiento empresarial. El estudio demuestra que las organizaciones que invierten en gobernanza, transparencia y gestión responsable de la inteligencia artificial obtienen mayores beneficios tangibles, incluyendo mejoras en la productividad, la innovación, la eficiencia operativa y la experiencia del cliente. Para medir este impacto, el informe introduce el Índice de IA Confiable, que evalúa el grado de implementación de prácticas responsables, y el Índice de Impacto, que cuantifica el valor empresarial generado por estas tecnologías. La relación entre ambos indicadores confirma que las organizaciones con mayores niveles de gobernanza y control obtienen mejores resultados estratégicos.
El análisis también pone de relieve que la calidad y la gobernanza de los datos constituyen un elemento determinante para el éxito de la inteligencia artificial. Actualmente, el 65 % de las organizaciones utiliza estas tecnologías, mientras que un 32 % adicional prevé adoptarlas en los próximos doce meses. Sin embargo, persisten importantes desafíos relacionados con infraestructuras de datos no optimizadas, la fragmentación de la información y la escasez de talento especializado, factores que dificultan el despliegue efectivo y seguro de soluciones basadas en inteligencia artificial.
Asimismo, el informe destaca que las organizaciones con mayor madurez en inteligencia artificial adoptan un enfoque estratégico centrado en la mejora de procesos, la innovación y la generación de valor, frente a aquellas que priorizan únicamente la reducción de costes. De hecho, el ahorro económico se sitúa entre los objetivos con menor retorno de la inversión, mientras que iniciativas orientadas a mejorar la experiencia del cliente, fortalecer la resiliencia organizativa o impulsar el crecimiento empresarial generan resultados significativamente más elevados.
En este contexto, el informe concluye que el desarrollo sostenible de la inteligencia artificial dependerá de la capacidad de las organizaciones para integrar la confianza como un elemento estructural, mediante el fortalecimiento de la gobernanza de los datos, la transparencia de los sistemas y la adopción de prácticas responsables a lo largo de todo el ciclo de vida de la tecnología. Superar el denominado “dilema de la confianza” se presenta, por tanto, como un requisito esencial para garantizar que la inteligencia artificial contribuya de forma efectiva a la creación de valor, la innovación y la toma de decisiones en el ámbito empresarial.
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