El Global Risks Report 2026, publicado por el World Economic Forum en su 21ª edición, dibuja un escenario global caracterizado por una elevada incertidumbre y por la creciente interconexión de riesgos geopolíticos, económicos, tecnológicos, sociales y ambientales. El informe sitúa el año 2026 como el inicio de una “era de la competencia”, en la que los mecanismos tradicionales de cooperación multilateral pierden eficacia frente al auge de la confrontación estratégica entre Estados .
El estudio se apoya en la Global Risks Perception Survey 2025-2026, que recoge la opinión de más de 1.300 líderes y expertos de los ámbitos empresarial, académico, gubernamental y de la sociedad civil. Sus resultados muestran que el 50% de los encuestados anticipa un entorno global “turbulento” o “tormentoso” en los próximos dos años, porcentaje que aumenta hasta el 57% cuando el horizonte se amplía a la próxima década. Tan solo un 1% prevé un escenario “calmo” en ambos plazos temporales .
Entre los riesgos más inmediatos, la confrontación geoeconómica se consolida como la principal amenaza global para 2026. El uso de instrumentos económicos —como sanciones, controles a la inversión, restricciones comerciales o subsidios estratégicos— con fines de seguridad nacional y rivalidad geopolítica encabeza el ranking de riesgos con mayor potencial de desencadenar una crisis global. A esta preocupación se suman los conflictos armados entre Estados, que ocupan el segundo lugar en el corto plazo .
El informe subraya también un repunte significativo de los riesgos económicos. La posibilidad de una desaceleración económica, el aumento de la inflación y la formación de burbujas de activos escalan posiciones respecto a ediciones anteriores, en un contexto de elevados niveles de deuda y volatilidad de los mercados. Estas tensiones económicas, según el análisis, pueden actuar como factores multiplicadores de otros riesgos, intensificando la fragilidad social y política .
En el ámbito social, la desigualdad vuelve a ser identificada como el riesgo más interconectado a largo plazo, alimentando la polarización y erosionando el contrato social entre ciudadanos e instituciones. Paralelamente, la desinformación y la polarización social se mantienen entre las principales amenazas a corto plazo, con un impacto directo en la cohesión social y en la capacidad de respuesta ante crisis complejas .
Desde una perspectiva tecnológica, el informe advierte sobre la doble naturaleza del progreso acelerado. Si bien la innovación ofrece oportunidades relevantes, especialmente en inteligencia artificial y tecnologías emergentes, también genera nuevos riesgos. La desinformación digital y la ciberinseguridad destacan en el corto plazo, mientras que los posibles efectos adversos de la inteligencia artificial escalan posiciones de forma notable en el horizonte de diez años .
Por último, aunque los riesgos ambientales mantienen su posición como los más severos a largo plazo —con los fenómenos meteorológicos extremos y la pérdida de biodiversidad a la cabeza—, el informe detecta una cierta relegación de estas amenazas en el corto plazo frente a las tensiones geopolíticas y económicas inmediatas.
El Global Risks Report 2026 concluye que, en un contexto de competencia creciente y debilitamiento del multilateralismo, la gestión integral de riesgos y la cooperación adaptativa siguen siendo elementos clave para reforzar la resiliencia global y anticipar impactos sistémicos cada vez más complejos .
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