Los últimos días han sido tremendamente agitados en todo lo relacionado con el suministro energético de Europa y, más en concreto de España. Al conflicto en Oriente Próximo, que se suma al de Ucrania y tantos otros activos actualmente en el mundo, hay que añadirle el encontronazo con Estados Unidos, y todo esto se traduce en un posible impacto energético. ¿Hay un riesgo real con el suministro?
En los últimos días, el precio del gas natural se ha disparado un 72% tras un ataque iraní con drones, llegando a los 65€ por megavatio hora (MWh), aunque poco a poco se ha ido ajustando. El riesgo de un cierre del estrecho de Ormuz, una de las mayores rutas energéticas del planeta, ha provocado nerviosismo en los mercados. Asimismo, no se puede olvidar que Estados Unidos es el principal proveedor de gas de España, y la amenaza de Trump con un cierre comercial, aunque poco plausible, puede llegar a suponer todo un reto energético.
Por otro lado, la situación española tiene sus particularidades ya que no nos podemos olvidar de que Argelia es el segundo proveedor de gas del país, y este no pasa por el estrecho antes mencionado, y además contamos con la ventaja de tener reservas gracias a los centros gasísticos del país y ser un gran productor de energías renovables.
Desde Europa, dicen que “no existen actualmente preocupaciones sobre la seguridad del suministro” y, en palabras de la Directora General de Energía de la Comisión, Ditte Juul Jorgensen, “la volatilidad refleja incertidumbre más que realidades del mercado”.
En definitiva, el riesgo existe y los precios van a sufrir alteraciones mientras prosigan los conflictos, pero, en principio, no hay a la vista una gran crisis energética. Eso sí, hay que estar preparado y saber cómo hacer frente llegada la situación. Y para ello, lo mejor es recurrir a la formación con los mejores profesionales.
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