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Fundación Mapfre publica el artículo de Juan Carlos López Porcel, Presidente de Agers, «Gestión del talento y mapa de riesgos» como autor invitado en su boletín.

Juan Carlos explica en su artículo que en el complejo mundo de los negocios, el mapa de riesgos de una empresa se teje con múltiples variables, pero hay un elemento que destaca por su relevancia: el TALENTO HUMANO. Un análisis exhaustivo del entorno debe necesariamente considerar la gestión del talento como uno de los principales riesgos operacionales en todas las organizaciones, sin importar su actividad o tamaño.

El concepto de talento engloba diversas acepciones, dos de ellas referidas a la inteligencia o aptitud. Sin embargo, en este contexto, se enfoca en la capacidad de entender y desempeñar actividades con éxito, convirtiéndose en un tesoro invaluable para cualquier empresa. El talento afecta a todos los ámbitos de la organización, desde la producción y lo comercial hasta lo financiero, logístico, tecnológico y cadena de suministro. Su gestión y excelencia se traducen en un impacto económico directo y tangible en la cuenta de resultados.

La gestión del talento abarca tres fases esenciales: adquirir conocimientos, desarrollarlos y trasladarlos. Para ello, se requiere una estrategia de captación de empleados potencialmente inteligentes y capaces de adquirir nuevos conocimientos. La política de atracción y retención de estos perfiles también es fundamental para el éxito. Sin embargo, un aspecto a menudo olvidado es la etapa interna de la empresa, donde se debe asegurar la transferencia de conocimiento acumulado debido a jubilaciones, cambios de funciones o transiciones a otras empresas.

Como especifica Juan Carlos López Porcel, el panorama actual se caracteriza por cambios tecnológicos y tendencias que demandan una flexibilidad extrema en la gestión del talento. Los equipos de Recursos Humanos deben analizar cuidadosamente las prioridades presentes para construir el futuro de manera efectiva. Las tendencias muestran que las organizaciones se enfrentarán a escenarios más ambiguos y multidireccionales, impulsados por la revolución tecnológica y la super-competencia en un entorno hiperconectado.

La adaptación se convierte en una habilidad crítica para las empresas en este mundo BAMI (frágil, ansioso, no lineal e incomprensible). Es esencial trabajar en la intuición, ya que es difícil prever cómo serán las organizaciones en los próximos años. La inclusión de nuevas generaciones con habilidades y conocimientos adquiridos a través de plataformas y experiencias agrega una dimensión adicional a la gestión del talento.

La cultura de la circulación del talento emerge como una solución para aprovechar el talento interno y promover la promoción dentro de la organización. Además, la atención al bienestar y propósito compartido en los equipos se vuelve esencial para atraer y retener el talento completo y comprometido.

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