Las pérdidas aseguradas derivadas de catástrofes naturales alcanzaron en 2025 los 108.000 millones de dólares, según los datos difundidos por la reaseguradora Munich Re en su informe anual sobre siniestralidad global. Aunque la cifra supone un descenso relevante respecto a los 147.000 millones de dólares ajustados por inflación registrados en 2024, continúa situándose claramente por encima del promedio de la última década, lo que confirma la elevada exposición del sector asegurador a los eventos extremos y la creciente volatilidad del riesgo climático .
De acuerdo con la reaseguradora alemana, la reducción interanual se explica en gran medida porque América del Norte evitó el impacto directo de grandes huracanes por primera vez en diez años, un hecho que moderó significativamente el volumen total de pérdidas. No obstante, este alivio relativo se vio compensado por la intensidad y recurrencia de otros fenómenos, especialmente incendios forestales y tormentas severas, que concentraron una parte sustancial de los siniestros asegurados. En conjunto, estos denominados “riesgos secundarios” generaron aproximadamente 98.000 millones de dólares en reclamaciones, consolidando una tendencia que ya se viene observando en ejercicios anteriores.
El evento asegurado más costoso de 2025 fue la serie de incendios forestales registrados en el área de Los Ángeles, que causaron daños muy significativos en zonas residenciales de alto valor. Las condiciones de sequía prolongada, las temperaturas extremas y los fuertes vientos favorecieron la rápida propagación del fuego, incrementando la severidad de las pérdidas y evidenciando, una vez más, la vulnerabilidad de determinadas áreas urbanas ante este tipo de riesgos. A estos incendios se sumaron múltiples episodios de tormentas convectivas severas en distintas regiones de Estados Unidos, con impactos relevantes sobre viviendas, infraestructuras y actividades económicas.
En paralelo, el informe pone de relieve la persistente brecha de protección aseguradora en determinadas regiones del mundo. Catástrofes como el terremoto de magnitud 7,7 registrado en Myanmar generaron importantes pérdidas económicas totales, pero solo una fracción mínima estuvo cubierta por seguros, lo que subraya la necesidad de avanzar en la penetración del aseguramiento y en mecanismos de transferencia de riesgos en mercados emergentes.
Más allá de las cifras, Munich Re enmarca estos resultados en un contexto climático cada vez más exigente. La última década ha sido la más cálida desde la era preindustrial, con un aumento sostenido de las temperaturas medias globales, un factor que incrementa la probabilidad y la intensidad de fenómenos meteorológicos extremos. En este escenario, las pérdidas económicas totales por catástrofes naturales en 2025, incluyendo los daños no asegurados, se situaron en torno a los 224.000 millones de dólares, una cifra que, pese a ser inferior a la de 2024, continúa superando los promedios históricos.
Para el sector asegurador y reasegurador, estos datos refuerzan la necesidad de seguir adaptando los modelos de análisis y gestión del riesgo, impulsar la prevención y la resiliencia, y colaborar con el ámbito público y privado en el diseño de soluciones que permitan mitigar el impacto económico y social de los eventos extremos, cada vez más frecuentes y severos según los expertos .
