La firma calificadora Moody’s ha señalado recientemente que el mercado asegurador mundial se enfrenta a un panorama de riesgos emergentes en 2026 que podría alterar profundamente estrategias de suscripción, gestión de siniestros y continuidad de negocio. Según el análisis publicado por la entidad, estos riesgos no solo reforzarán la complejidad del entorno operativo de las aseguradoras y corredurías, sino que también incrementan la necesidad de una preparación proactiva, planificación de escenarios y adopción de enfoques innovadores para mitigar impactos futuros.
El documento, elaborado por expertos de Moody’s y difundido a finales de noviembre de 2025, destaca que las compañías de seguros se encuentran en la primera línea de exposición frente a amenazas que trascienden los riesgos tradicionales, llevando la agenda de riesgos mucho más allá de los fenómenos catastróficos clásicos y abriendo la puerta a nuevas fuentes de incertidumbre estructural. La clasificación de diez riesgos emergentes pone de manifiesto que la industria deberá adaptarse con rapidez para mantener solvencia, competitividad y relevancia en un mercado en plena transformación.
Entre los principales riesgos identificados, Moody’s subraya que las catástrofes naturales continúan siendo una preocupación central, con huracanes, incendios forestales e inundaciones rápidas afectando áreas geográficas cada vez más amplias y durante períodos más prolongados que en años recientes. Estos eventos aumentan los niveles de exposición y los costes de recuperación, al tiempo que cuestionan la eficacia de las defensas tanto naturales como construidas frente a terremotos y otros desastres ambientales. La firma advierte que fallos en infraestructuras resilientes y la erosión de barreras naturales como manglares o arrecifes subrayan las brechas existentes en la planificación de mitigación del riesgo.
Asimismo, Moody’s identifica las interrupciones sistémicas —incluidos ciberataques y fallos en cadenas de suministro globales— como factores que pueden desencadenar pérdidas en cascada a través de múltiples sectores. Episodios recientes, como las interrupciones de servicios en plataformas tecnológicas de alto impacto, evidencian la interconexión de los riesgos operativos y la importancia de integrar coberturas de riesgo cibernético y operacional en las carteras de seguros corporativos.
El informe también pone de relieve el auge de nuevas exposiciones de responsabilidad, como los productos químicos PFAS y los microplásticos, que están irrumpiendo en los portafolios de aseguradoras con implicaciones normativas, litigiosas y de mitigación. Estos riesgos ambientales y de salud obligan a los aseguradores a revisar cláusulas, exclusiones y modelos de evaluación de responsabilidades, en un contexto donde la presión regulatoria y la sensibilización pública crecen de forma simultánea.
Además, Moody’s mantiene la atención en las enfermedades infecciosas emergentes como un riesgo latente, recordando que, aunque la pandemia de COVID-19 ha disminuido en impacto, amenazas como la gripe aviar H5N1 podrían reaparecer y plantear desafíos significativos para la cobertura de interrupción de negocio y productos vinculados con pandemias.
Frente a este conjunto de riesgos, el análisis sugiere que las aseguradoras que integren sistemas sólidos de monitoreo de riesgos emergentes, planificación de escenarios y soluciones innovadoras de transferencia de riesgo estarán mejor posicionadas para gestionar pérdidas, mantener rentabilidad y responder a un entorno global dinámico en 2026. La capacidad de colaboración con clientes y otros actores de mercado para implementar medidas de resiliencia anticipada se perfila como una ventaja competitiva clave en los próximos años.
Este enfoque de riesgo prospectivo reafirma la necesidad de que el sector asegurador evolucione su visión estratégica, adaptando productos, procesos y tecnologías para hacer frente a las amenazas que ya están configurando el futuro del mercado global de seguros.
