Después de 50 años, los temores de estanflación han vuelto. Para Swiss Re, la combinación de una inflación elevada durante estas décadas y la ralentización del crecimiento económico tras la crisis de COVID-19, ya era un reto para las principales economías del mundo. Ahora se espera que el conflicto de Ucrania haga subir aún más la inflación mundial y frene su crecimiento.

Este conflicto ya se está manifestando en la fuerte subida de los precios de los principales productos básicos. Muchos países dependientes de las importaciones de alimentos, son ahora aún más vulnerables a la inseguridad alimentaria.

La perspectiva de referencia se caracteriza como “de estanflación”. Sin embargo, puede tratarse de algo temporal y que se debe a factores cíclicos, y no a la estanflación estructural que se produjo en los años 70. Las condiciones económicas actuales son muy diferentes, y quizá, la desaceleración del crecimiento prevista acabará por reducir la inflación.

 

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