Ante el incremento de la superficie afectada por incendios forestales en España, JHASA ha puesto el foco en la necesidad de que las empresas revisen el alcance de sus coberturas aseguradoras para hacer frente a las posibles responsabilidades derivadas de este tipo de siniestros. La compañía alerta de que una protección insuficiente puede comprometer seriamente la viabilidad financiera de una organización, especialmente en sectores que desarrollan su actividad en entornos rurales, forestales o al aire libre.
Según explica Umberto Callieri, director de Servicios Técnicos y Prestaciones de JHASA, el principal riesgo no siempre reside en los daños sufridos por las propias instalaciones, sino en las reclamaciones por los perjuicios ocasionados a terceros, que pueden alcanzar importes muy elevados cuando un incendio se origina durante el desarrollo de la actividad empresarial.
La firma destaca especialmente la exposición de los denominados trabajos en caliente, como soldaduras, cortes, labores de mantenimiento industrial o determinadas tareas eléctricas realizadas en zonas con vegetación seca. Aunque este tipo de actividades suelen estar contempladas en las pólizas de responsabilidad civil, JHASA recuerda que con frecuencia están sujetas a condiciones específicas, sublímites, exclusiones y medidas preventivas que conviene revisar previamente.
Entre las recomendaciones, el bróker aconseja comprobar aspectos como los límites de cobertura para trabajos en caliente, la distribución de responsabilidades entre contratistas y subcontratistas, el ámbito territorial de la póliza, los gastos de defensa jurídica o la cobertura de daños sobre cultivos, montes e infraestructuras. Asimismo, subraya la importancia de coordinar desde el primer momento la actuación entre peritos, abogados, aseguradora y bróker para proteger los intereses de la empresa.
JHASA recuerda además que un incendio de gran magnitud puede activar simultáneamente distintas pólizas, incluyendo la responsabilidad civil, los seguros de daños, la pérdida de beneficios, los seguros agrarios o las coberturas de vida y accidentes, dependiendo de las consecuencias del siniestro. También señala que, con carácter general, los incendios forestales no son asumidos automáticamente por el Consorcio de Compensación de Seguros, sino por las pólizas privadas correspondientes y, cuando exista responsabilidad, por el seguro del causante.
Por último, la compañía pone de relieve que la actividad empresarial puede verse interrumpida incluso cuando las llamas no afectan directamente a las instalaciones, debido al humo, las evacuaciones, los cortes de suministro o la imposibilidad de acceso. En este contexto, recomienda revisar la adecuación de los capitales asegurados, la cobertura de pérdida de beneficios y las garantías vinculadas a la interrupción de la actividad, con el fin de reforzar la resiliencia de las organizaciones frente a este tipo de riesgos.