Marsh pone el foco en la importancia de preparar adecuadamente la gestión de siniestros como un elemento clave para la recuperación y continuidad de las empresas tras un evento grave.
Según el II Estudio de Riesgos Empresariales en Latinoamérica de Marsh, el 84% de las empresas cuenta con instrumentos para proteger sus activos y el 83% se declara satisfecho con esa protección. Sin embargo, muchas organizaciones nunca han preparado una reclamación compleja, un proceso que puede resultar determinante cuando se producen pérdidas importantes.
Este tipo de reclamaciones requiere documentar el evento, cuantificar las pérdidas directas e indirectas y afrontar una negociación especializada. Su complejidad aumenta especialmente ante interrupciones de negocio, daños en maquinaria importada o siniestros que afectan a distintas coberturas.
Entre los errores más frecuentes, Marsh señala documentar tarde el siniestro, subestimar las pérdidas indirectas y negociar sin un equipo especializado en la cuantificación de los daños. Por ello, recomienda disponer previamente de protocolos que establezcan cómo recopilar la información, valorar las pérdidas y gestionar la reclamación.
El análisis recuerda además que un plan de continuidad de negocio y un protocolo de reclamaciones son herramientas complementarias: mientras el primero busca mantener la actividad durante la crisis, el segundo se orienta a recuperar el valor económico del daño.
La principal conclusión es que contar con una cobertura aseguradora es necesario, pero la capacidad de recuperación dependerá también de cómo se haya preparado la organización antes de que se produzca el siniestro.
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